miércoles, 30 de septiembre de 2015

Clase No. 4, 26-09-15

Clase No. 4
Sábado 26 de setiembre de 2015

Una mirada hacia la Biopedagogía

El término biopedagogía cada vez cobra más importancia en esta licenciatura, las bases adquiridas en el anterior cuatrimestre así lo demuestran, fueron sólidas y de gran apoyo a nuestra estancia en las aulas y de seguro en lo que resta de este transitar. En el periódico La Nación del domingo 27 de setiembre de 2015, aparece un artículo que llama poderosamente la atención, pues habla de sueños en un sistema educativo que traducen en realidad, solo porque personas tesoneras y de gran visión innovadora así lo quisieron, sin importar obstáculos.

El texto titulado "La escuela innovadora de Carmen Lyra", nos pone en autos de lo que en 1925 acontece en el país: el advenimiento del primer jardín de infantes en Costa Rica, primero en Latinoamérica bajo el pensamiento y técnica Montessori.

Si nos ubicamos en la Costa Rica de esa época, quizá no logremos entender completamente la importancia de ese hecho; sin embargo si lo traemos al presente, y bajo la siguiente frase [...] Carmen Lyra realizó un proyecto educativo y político innovador, con pocos recursos y escaso apoyo político", el impacto que me causa es de absoluto asombro, pero también de reto, pues hoy día con tanto desarrollo tecnológico, facilidades en recursos de toda naturaleza; con el apoyo estatal hacia la educación -quizá no la mejor- pero sustento diario a la comunidad estudiantil; no termina una de cuestionarse dónde se encuentra la limitante para que como educadores se alcance realizar un cambio en el sistema educativo costarricense.

Qué falta para dar ese paso de lo academicista a lo socioreconstructivista? Dónde quedan los sueños de los estudiantes que se preparan en las aulas universitarias para ser educadores?, quizá la respuesta nunca la sepamos, pero un poco -y me devuelvo- al análisis, eso es..., se preparan educadores, no mediadores!

Lo más doloroso de establecer esta comparación entre 1925 y nuestros días es darnos cuenta de que, y solo para empezar, los centros educativos que siguen la filosofía montessoriana, por el alto costo de permanencia en las aulas de un niño, no está al alcance de los bolsillos de la mayoría de padres de familia y lo más irónico es que cuando María Montessori inició con su Escuela, ésta se creó para atender niños de la calle y con grandes necesidades físicas, sociales y familiares.

Es decir, la diferencia la pueden hacer los mediadores, la transformación la podemos hacer estas nuevas generaciones de aprendientes. Se puede emprender la ruta hacia ese cambio, al incluir en los planeamientos propósitos claros, medibles que permitan la construcción integral del dicente, lo cual implica automáticamente englobar a todos los actores de la sociedad, de manera que sus aportes logren conjuntar un todo "mundo", donde el conocimiento adquirido, la experiencia acumulada, la crítica, la reflexión, la discusión, el debate, las competencias, el análisis sean los ejes; pilares de esa creación de conocimiento. La creatividad y la innovación deben florecer, la enseñanza debe dar paso al aprendizaje: aprender es compartir, es vivir.

    


Referencia:

Rubio, C. La escuela innovadora de Carmen Lyra, La Nación, recuperado el 27-09-15 http://www.nacion.com/ocio/artes/escuela-innovadora-Carmen-Lyra_0_1514648550.html


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